No tengo nada, soy parte de…
En mi mente siguió repitiéndose la idea como un mantra, es que yo no tengo nada…. pero no me siento pobre ni miserable, no es a eso a lo que me refiero, es simplemente que nada poseo en realidad; nada me pertenece, porque todo es prestado en esta vida, la misma vida es prestada, los hijos, el dinero, las cosas, los amigos…. todo es prestado, pero en realidad, es que todos nos pertenecemos. Tomé conciencia de que formo parte de todo, que yo no le pertenezco a nadie tampoco, y que la única cosa de la que soy capaz, es de decidir cómo vivir, cómo enfrentar cada situación, lo único que verdaderamente me pertenece es mi capacidad de sentir, de amar u odiar, de enojarme o alegrarme.