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Estaba leyendo Las siete leyes espirituales del éxito, de Deepak Chopra. El libro me encantó porque, bajo una visión muy holística, Chopra pone al alcance de todos estas leyes espirituales que yo prefiero llamarles “de vida”.

Las site leyes son: La ley de potencialidad pura, ley del dar, ley del menor esfuerzo, ley del karma, ley de la intención y el deseo, ley del desapego y ley del dharma.

Tendrán que leer el libro para que comprenda bien cada una de estas leyes, pero quiero compartir que a lo largo de mi corta experiencia me he topado con sobradas coincidencias en diferentes disciplinas que llevan a la evolución espiritual. Una grande ha sido lo dicho por Baba Muktananda en su libro Medita, en dicho libro, Baba Muktananda invita a todo buscador a que medite, invita a toda persona a meditar, a meditar en el Ser. Es decir, lo más importante es tener la experiencia del Ser, lo que la Gestalt llama continuo de conciencia, o bien, el aquí y ahora. Es decir, tomar conciencia. Mientras más conciencia logras tomar, más evolución espiritual puedes alcanzar.

Tanto la Gestalt como las terapias del movimiento, la meditación Siddha Yoga y este libro coinciden en muchas cosas, una importante es la referente al contacto. Contacto con el cuerpo. Meditar no quiere decir estar inactivo, por el contrario, la meditación es una actividad que requiere de toda la concentración. El contacto con el cuerpo es sumamente importante porque el cuerpo nunca se equivoca. La respuesta está en tu interior, es verdad. La respuesta la tiene siempre el Ser, pero se manifiesta en nuestro cuerpo.

Chopra dice que cuando tenemos una duda al tomar decisiones, es importante contactar con nuestro cuerpo. Es decir, primero llevar mi atención al silencio interior y preguntarle a mi Ser interior sobre la decisión que estoy a punto de tomar, pero la manifestación se da en el cuerpo. Si me siento bien, entonces mi decisión es la correcta, si siento en mi cuerpo malestar, la respuesta es que lo que estoy a punto de elegir no es la respuesta adecuada.

Dice Chopra que sólo hay una decisión correcta para todas nuestras elecciones, y la respuesta correcta siempre la conoce nuestro Ser interior y la manifiesta en nuestro cuerpo, nuestro cuerpo jamás se equivoca.

Por esta razón es que la Gestalt sostiene que en terapia es necesario que le pidamos al paciente que contacte con lo que su cuerpo siente, ya que el cuerpo manifiesta sin error todas las emociones. Es imposible esconderse del cuerpo, si no nos permitimos manifestar nuestras emociones, si no escuchamos a nuestro cuerpo, entonces éste tendrá que manifestarse de alguna otra forma, ya sea a través de alguna enfermedad, alergia, cansancio, sueños, y si de plano no escuchamos, suele ocurrir que acabemos en una habitación de hospital.

Escuchar al cuerpo nos salva de sufrir enfermedades. Escucharlo implica no sólo darme cuenta de lo que siento, sino hacer algo al respecto. Tomar acciones para atender al ciclo de necesidades es lo que permite cerrar cada gestalt, si no cerramos estas gestalts, entonces vienen los problemas.

Volvamos a lo que Chopra dice en este maravilloso libro. Realmente las siete leyes espirituales son ciclos con su gestalt bien concluida. La primera ley dice que lo más importante es primero contactar con nuestro Ser, entonces nos daremos cuenta de que todo es espiritual y el campo del espíritu es el campo de la potencialidad pura; la segunda ley es la del dar, y no es nada más que un ciclo de dar y recibir, dar es igual que recibir, sólo son dos partes del mismo ciclo, una lleva a la otra, una hace gestalt de la otra; la siguiente ley es la del karma, en la que explica que toda decisión tomada sin hacer conciencia puede estar errada o acertada, las decisiones erradas nos alejan de la evolución espiritual y generan el karma, este karma lo deberemos de pagar tarde o temprano, porque según esta ley, el karma se paga SIEMPRE, pero lo que el karma nos regala es la posibilidad de evolucionar al aceptar las adversidades como oportunidades en lugar de verlas como problemas, si vemos estas adversidades como oportunidades podemos darles una gestalt; la siguiente ley es la ley del menor esfuerzo… en lo personal esta ley me encanta aunque le hemos hecho muy mala fama y nada más alejado de lo que realmente es: la ley del menor esfuerzo en mi opinión es más bien la ley del movimiento. Es decir, no me tengo que esforzar en pensar soluciones complicadas, no tengo que hacer miles de planes, es más bien vivir la vida con la sencillez de una flor, aceptando que las cosas son como son y que a mí me corresponde hacer mi parte para estar alineado con un plan más grande, en no oponer resistencia, es decir que sí a la vida, como decía Louis Hay en su libro La felicidad está dentro de tí; la siguiente ley es la de la intención y el deseo, en esta ley especialmente hago hincapié, porque me topé con grandes coincidencias con lo que escribí en mi entrada de el acto de declarar, donde reflexionaba sobre cómo percibí el deseo de mi Ser de dejarlo todo, mi vida como la conozco, y comenzar una vida nueva que yo elijo para mí, que mi espíritu está dictándome que es lo que me toca vivir en este momento para aprender; la siguiente ley es la del desapego…. me aprendí de memoria las siete leyes, pero esta siempre se me olvida, y tiene su razón de ser, seguramente porque el desapego es algo en lo que cojeo mucho, me es difícil imaginarme entera sin la aprobación de los demás, creo que uno de mis mayores apegos es a la aprobación de los otros, a saber que soy amada y aceptada. El desapego implica no solamente dejar atrás las ataduras al dinero, a la ropa, a la moda, al ejercicio, al propio cuerpo, sino también dejar atrás las cadenas del apego a otras personas, a otros momentos de la vida, al pasado y al futuro, el desapego quiere decir soltar, ser libre… ser libre no es tan fácil, como también mencioné en la independencia se gana una y otra vez, pero definitivamente la libertad nos pertenece, aunque vivamos bajo la ilusión de que somos libres a medias porque creemos que estamos atados a encajar en la sociedad, y finalmente la sétima ley, la ley del Dharma o propósito en la vida, esta ley dice que todos tenemos por lo menos un talento único que nadie más en el mundo es capaz de realizar igual que tú, y que encontrar cuál es o son tus talentos y realizarlos de manera que ayudes a la humanidad a través de el, eso te lleva a la felicidad total y a la evolución espiritual.

Lo que puedo ver es que este libro simplemente pone en orden muchas cosas que he leído y aprendido en otras disciplinas, las coincidencias son maravillosas, es como ir encontrando las señales en el camino indicando que sí voy en la dirección correcta, pero nunca hay que olvidar que la decisión de ir por el camino correcto siempre me pertenece, las señales están en todas partes, sólo tengo que abrir los ojos, despertar de la ilusión de maya, y seguir el camino que está iluminado por la luz de la conciencia.

Mónica Barrón

“No hay mal que no se pueda curar con suficiente amor. Ninguna puerta que no se abra con suficiente amor. Ningún golfo que no pueda ser atravesado con suficiente amor. No hay muro que suficiente amor no pueda derribar, ni pecado que suficiente amor no pueda redimir. No hay diferencia en cuán profundamente asentada pueda estar la dificultad, qué tan desesperada sea la perspectiva o cuán embrollada parezca la confusión. Tampoco importa cuán grande sea el error. Una suficiente realización de amor lo disolverá todo. Y si pudieras amar lo suficiente, serías la persona más feliz y más poderosa del mundo.”

- Emmet Fox

Esta maravillosa cita de Emmet Fox la encontré en un libro de Louis Hay, llamado “El poder está dentro de ti”, si mal no recuerdo. Lo que recuerdo claramente era que en ese momento de mi vida, hará aproximadamente cuatro años, yo estaba pasando la dura crisis de una separación de la relación de pareja más importante que había tenido en mi vida. Estaba confundida, muy perdida pensando que si aquel a quien yo había amado tanto no era capaz de amarme de regreso, se debía a que yo no tenía lo necesario para que alguien me amara. Entonces di con varios libros, porque he de confesar que soy una persona que cuando tengo una problema, busco ayuda en mis amigos, y los libros son para mí los amigos más honestos y maravillosos, nunca me van a decir mentiras para hacerme sentir mejor, por el contrario, siempre me dicen la verdad pues no buscan quedar bien conmigo ni tampoco sienten piedad por los lectores.

En ese momento de mi vida padecía de muchísimo miedo, de pánico, y obviamente, de baja autoestima. Sintiendo todo esto, llegué al motor de búsqueda de la biblioteca e introduje mi palabra clave más presente en mi mente en ese momento “miedo” y los resultados arrojaron fueron muchos. Uno de los libros que apareció fue el de “Aunque tenga miedo, hágalo igual”, de Susan Jeffers, libro que recomiendo tremendamente para todo mundo, tenga miedo o no. Además todos tenemos miedo en algún momento de la vida, este libro deja mucha luz sobre cómo vivir el miedo. Otro libro que arrojó esta búsqueda, fue este de Louis Hay que menciono, un libro increíble que también me dio mucha luz para aprender a amarme a mí misma.

La cita que he colocado al inicio de Emmet Fox me conmovió tremendamente en ese momento de mi vida, pues toda mi perspectiva tanto del futuro, el presente y de mí misma, era completamente oscura, como todo lo que escribía entonces, poemas muy negros, oscuros, de pánico y dolor, o bien, cuentos de humor negro, de horror.

Las crisis nos fortalecen cuando las pasamos con amor. Las crisis que vivimos con miedo generalmente las contamos con dolor, nos acordamos con dolor, y si no aprendemos nada de ellas, no avanzamos y tendemos a repetirlas en el futuro.

Cuando encuentro en estas palabras de Emmet Fox que el amor es la clave de todo, hasta del poder y de la felicidad, entonces me queda claro que bastará con aprender a amarme. El amor es la clave de todo y es triste que muchas personas cuando encuentran en la literatura la palabra “amor”, creen que el texto es basura. Es triste que inclusive en nuestros lugares de trabajo no se puede mandar un mail en el que la palabra “amor” esté escrita, ya sea porque te toman por acosador, por tonto, por débil, o por ignorante.

Entonces encuentro que debo hablar sin usar la palabra vital. Me siento como un poeta intentando encontrarle un título al poema que resume la felicidad de vivir, porque uno sabe, como buen poeta, que un poema que en el título menciona la palabra central del poema, es un mal poema. 

Es un reto, entonces, hablar, sentir, vivir y expresar el amor sin usar la palabra amor. Mi hermano mayor, quien falleció hace dos años, tenía una sabiduría de vida y una sabiduría urbana como ninguno de mis otros hermanos incluyéndome a mí misma, y él no tenía reparo de hablar del amor. Me he dado cuenta de que en muchas situaciones de frustración cuando quiero encontrar una frase o una idea que me haga pensar un poco más positivamente, siempre me viene algún dicho que él solía decir (incluyendo su representación histriónica). 

En verdad creo que el amor derriba cualquier muro y endereza cualquier embrollo. El amor perdona… pero no el amor al prójimo, sino el amor a uno mismo. Yo no puedo lavarme el cerebro y autoconvencerme de que puedo amar al jefe abusivo o al vecino intolerante, así nada más porque sí… pero si pienso en amarme a mí misma, entonces me ocupo de mis emociones, me ocupo de lo que realmente me hace sentir bien y feliz… y el autocompadecerme, el lastimar a otros, el quejarme por todo, son acciones que no me hacen feliz, son acciones que parten del miedo y no del amor.

En fin, esta cita me ha dado mucha luz en la vida. Cuando estaba separándome y pensaba que nadie me iba a querer otra vez, me di cuenta de que el amor es inagotable y hay una fuente que nunca acaba y no proviene de las otras personas, proviene de mi interior. Yo soy capaz de amarme y de amar a quien me plazca. Lo más hermoso también ha sido reconocer que el amor de los demás hacia a mí no depende en absoluto de mí, sino de cada uno de ellos. Ahora entiendo porqué la canción dice “Love me or leave me”, es lo más honesto y congruente que he encontrado el pop en inglés y estoy aprendiendo  a tomarlo como filosofía de vida. Desde luego, lo más bello y energético que he encontrado en tomar esto como filosofía, es el hacerme responsable de mí misma, pues sabiendo que quien soy yo y las decisiones que tomo, me las debo todas a mí, entonces cuando alguien elige amarme en vez de irse, es porque ama todo aquello de lo que sé que sí soy responsable.  Es liberador, muy liberador, vivir de esta manera.

Sabinne