Todo se ve más oscuro de lo que realmente es cuando entramos en crisis. Generalmente vienen a terapia las personas cuando están en crisis. ¿Qué es estar en crisis? La crisis es entrar en un estado de limbo entre un cambio inminente y un aferrarse a la zona de confort a la que estábamos acostumbrados. Es el impase, ese lugar que yo llamaría purgatorio emocional, porque se está ahí para ir al cielo o al infierno. Al menos eso creemos cuando estamos en una fuerte crisis. Y sin embargo, las crisis son positivas y necesarias para crecer y aprender. El crecimiento duele, para crecer hemos de atravesar por muchas crisis diferentes y de diferente magnitud. Un niño entra en crisis cuando tiene que aprender a caminar, por ejemplo. Tiene que soltarse en algún momento, con todo y miedo, para dar sus primeros pasos, pero una vez que pasa la crisis, el niño aprendió a caminar y se siente más seguro. Y así son todas las crisis en la vida.
Además de que las crisis nos mueven de la zona de confort y nos llevan a buscar el cambio, también nos impulsan a usar la creatividad para poder pasarlas. Es importante que cuando entremos en crisis tengamos eso en cuenta.
Cuando estamos frente a una disyuntiva, por ejemplo un cambio de empleo, podemos vivir esa crisis como una aventura excitante o como un doloroso cambio, y eso tiene mucho que ver con nuestra flexibilidad y capacidad de adaptación al cambio, pero también tocamos nuestro temor a lo nuevo. Cómo vivir ese cambio depende por completo de cada quien.
No podemos controlar los cambios en nuestra vida, realmente no tenemos el control de casi nada, lo único sobre lo que tenemos poder es sobre nuestra actitud frente a las circunstancias de la vida, frente al dolor del cambio. De cada uno el tomar cada crisis como un paso doloroso de la vida, o como una oportunidad para aprender y crecer.
Las crisis, como decía, aceleran la creatividad. Sobre todo porque entramos en una dinámica de incomodidad, de falta de estabilidad, y lo que apremia a nuestra psique, es encontrar nuevamente el equilibrio. Esto roba por completo nuestra atención; mucha gente pierde peso durante una crisis porque todos sus recursos están enfocados en salir adelante de esa crisis, a veces hasta las necesidad básicas pasan a segundo término, ya que en primer plano, lo que nos hace figura, es la necesidad de movernos para salir de la crisis y volver al estado de equilibrio.
Las crisis son oportunidades de superar las huellas emocionales y los defectos de carácter, pues es durante ellas que descubrimos nuestras fortalezas y también nuestras debilidades. Una crisis puede significar la culminación de varios ciclos no concluidos que, al llegar en el momento preciso en el que estamos listos para aprender y crecer, podemos superar y cerrar, y pasar a lo que sigue. Es decir, podemos seguir adelante más maduros.
No existe tal cosa como escapar de las crisis, el que dedica sus recurso a evitar las crisis en lugar de vivirlas, descubrirse a sí mismos mediante ellas, y experimentar con diferentes herramientas emocionales, sólo se engaña a sí mismo, ya que todo aquello que no logramos superar en una crisis, volverá a presentarse nuevamente, hasta que tomemos la decisión de aprender.
Algo importante sobre las crisis es que estas son oportunidades de cambio y avance, de experimentar para auto conocerse, y lo más importante es que son como picos o puntos de una línea. Es decir que duran realmente muy poco en comparación con lo que duran los estados de equilibrio. Cuando entramos en crisis probablemente no veamos lo poco que duran, porque mientras estamos en estado de crisis todo parece mucho más doloroso y prolongado de lo que es, las crisis son sólo picos en la gráfica, duran muy brevemente pero nos permiten conocer los extremos a los que podemos llegar y atravesar en la vida. Más vale aprovechar las crisis para crecer y aprender, a revivirlas más tarde de una manera mucho más dolorosa. Es decir, quien es flexible ante la tormenta, como una palmera, no se quiebra; quien es rígido frente a la tormenta como un árbol, muy probablemente se quebrará.
Sabinne