Los temas principales que toca este libro son:
• Las palabras principios. Palabras fundamentales no son vocablos aislados, sin pares de vocablos. El Yo-Tú y el Yo-Ello. El Yo del hombre es doble, ya que el Yo de la palabra primordial Yo-Tú es distinta del Yo de la palabra primordial Yo-Ello. Las palabras primordiales no significan cosas, sino que indican relaciones. Son pronunciadas desde el Ser. La palabra primordial Yo-Tú sólo puede ser pronunciada por el Ser eterno. Algo parecido a lo que decía un sabio budista sobre alcanzar una experiencia del Ser, esa no puede ser dicha, porque al ser pronunciada, se pierde (ya que se experimenta en el mundo, que pertenece al Ello). El Tú no se pude experimentar, del Tú se sabe todo o nada. El Tú viene a mí a través de la gracia. La palabra Yo-Tú sólo puede ser dicha con la totalidad del Ser. Al decir Yo, digo Tú. (Aquí parece haber una concordancia en la cosmovisión Zen cuando dice que Yo soy Eso, Yo soy Dios, es decir Yo-Tú. Es una sola palabra que habla de una relación y no de una cosa, la relación que existe entre Dios y Yo, la que es en sí misma una acción y una pasividad, y que se da sin que lo busque. Esa relación es así porque así Es y siempre Ha Sido. “Toda vida verdadera es encuentro” (todo viene a mí a través del nacimiento – Chardin). La relación con el Tú es directa, todo medio es un obstáculo. Sólo cuando todos los medios están abolidos, se da el encuentro (es algo como en la cosmovisión del Zen llaman Nada, o Silencio. Es ahí, cuando no hay imagen preconcebida, ni deseo, ni anhelo, cuando se encuentra la relación con el Ser). El Yo-Tú tiene presente, mientras que el Yo-Ello (es una relación del Yo confrontado con el Ello, rodeado de “contenidos”) no tiene presente, sólo pasado.
→ El presente no es algo fugitivo, pasajero, sino algo continuamente persistente y duradero. El objeto no es duración, sino cesación, detención, interrupción, corte, tiesura, ausencia de relación y de presencia”
→ En la medida en que el hombre se satisface con las cosas que experimenta y utiliza, vive en el pasado, y su instante está desnudo de presencia. Sólo tiene objetos, y los objetos subsisten en el tiempo que ha sido. (Un poco como las Esferas de Fedora → cuál es la pregunta y cuál la respuesta, cuál la semilla y cuál el fruto, no tiene sentido hacer la pregunta en el presente, sólo en el pasado, pues se busca la respuesta de lo que Está Siendo, en algo que ha sido, y al haber sido, se transformó en experiencia, y la experiencia excluye de sentido al Ser, al Yo-Tú)
→Los seres verdaderos son vividos en el presente, la vida de los objetos está en el pasado.
→El amor es un sentimiento que se adhiere al Yo de manera que el Tú sea su “contenido” u objeto; el amor está entre el Yo y el Tú (como el Espíritu Sto. Está entre el Padre y el Hijo)
→ El Ello es la eterna crisálida; el Tú es la mariposa eterna
→Primero existió la palabra primordial Yo-Tú, el Yo-Ello existió hasta que hubo una separación del hombre con el Ser Eterno, al ser adquirido el conocimiento del Yo, es decir, cuando el hombre fue capaz de percibirse a sí mismo como un Yo aparte. (Aquí yo lo equipararía con el pecado original cuando el hombre “abre los ojos” y se da cuenta de sí mismo y ve que está desnudo, en mi opinión no abrió los ojos, sino que cayó en un letargo, más equiparado al sueño de la bella durmiente que esperará la salvación a través de su amado (Cristo), quien le devolverá la conciencia al despertarla con un beso de amor).
→ El Yo-Tú es más fácil de percibir por un niño, dada su naturalidad, su “inocencia”. (“Hay que ser como niños para entrar al reino de los cielos”)
→ El hombre no puede vivir sin el Ello. Pero quien sólo vive con el Ello no es un hombre.
• El mundo del hombre. (El Yo-Ello) El Espíritu es el verbo. El espíritu en su manifestación humana es una respuesta del hombre a su Tú. El Espíritu no está en el Yo, sino entre el Yo y Tú. Sólo el silencio en presencia del Tú -silencio de todos los lenguajes, espera muda en la palabra indivisa e indiferenciada, que procede a la respuesta formulada y verbal- deja al Tú su libertad, y permite al hombre establecerse en esa relación de equilibrio en la que el espíritu no se manifiesta, pero está ahí.
→ Lo diabólico es que la materia pretenda tener la cualidad del ser presente. Si un hombre la deja dominar, lo invade el Ello en su crecimiento incesante y le arrebata la realidad de su Yo, hasta que el íncubo que lo oprime de fuera y el fantasma dentro de él se confiesan, susurrando, el uno al otro su no-salvación.
→ Ningún hombre es puramente un persona, ninguno es puramente individualidad. Cada hombre vive en el interior de un Yo doble. Pero hay hombres en quienes la persona es a tal punto preponderante que cabe llamarlos personas. Y hay otros en quienes la individualidad es a tal punto preponderante que cabe llamarlos individuos.
• El Tú eterno. Cada Tú particular abre una perspectiva sobre el Tú eterno; mediante cada Tú particular la palabra primordial se dirige al Tú eterno. El único Tú que, por su naturaleza jamás puede convertir en Ello.
→ El sentido que el hombre tiene del Tú, cuando experimenta en las relaciones con los Tú particulares la decepción de verlos transformados en Ello, aspira a sobreponerlos –sin apartarse de ellos- para alcanzar el Tú eterno.
→ “Yo anuncio, amigo, dice Buda, que este alto cuerpo de asceta, dotado de sensibilidad, contiene el mundo y el nacimiento del mundo y la abolición del mundo y la senda que conduce a la abolición del mundo”.
→En la relación perfecta, mi Tú encierra mi Sí aunque no sea mi Sí mismo; mi conocimiento limitado se expande en el sentimiento que tengo de ser perfectamente conocido.
→ El hombre recibe, y lo que recibe no es un “contenido”, sino una Presencia, una Presencia que es una fuerza.
→El hombre aspira a poseer a Dios.
→ Dios está cerca de Sus formas en cuanto el hombre no se las sustrae.
En lo personal, no concuerdo con el planteamiento de que las palabras principio hayan comenzado con el Yo-Tú, en mi opinión, en un principio no existían las palabras primordiales, de hecho no había necesidad de las palabras, todo era Unidad. Creo que la fuerza del amor, siendo activa (como lo es el verbo que implica acción), fue la que hizo posible una diferenciación entre el Yo y el Tú, pero no con la finalidad de la separación, sólo de aumentar en cuanto a Ser en sí mismo, sin dejar de Ser en el Tú y con el Tú.
Este libro me permitió darme cuenta de que el Ser es el verdadero “curandero” aquí, para estar en su presencia, para invocarlo, digamos, es necesario establecer una relación de Yo-Tú, que sólo se realiza en el presente. Y es así como intuyo que debo trabajar en terapia, en el presente. Yo dejando fuera el Ello, el mundo de la experiencia y los objetos, porque el Ello es tanta parte del Yo-Tú del hombre como lo es el Yo-Ello. De hecho no se puede dejar fuera esa relación porque sería quitarle una parte al hombre, y lo que buscamos en Gestalt es ser holístico.
Creo que con esta lectura se me aclara la importancia que tiene la relación del paciente con Dios, su espiritualidad como pieza clave para encontrar el camino hacia su cura, hacia el fin del dolor.
Mientras leía este libro, me desesperé varias veces. Lo abandoné varias veces, al principio no entendí nada pero me sentía con una fuerte necesidad de entender, era como ir develando algo que ya conocía, como ir recordando algo que me era imposible traer a la memoria, pero que sabía que estaba ahí. Era como querer recordar un sueño. Lo dejé mucho tiempo y cuando lo retomé me pareció mucho más sencillo de entender. Creo que tenía mucho que ver el momento en que lo intenté leer antes y cuando finalmente logré terminar de analizarlo. No me gusta leer tan rápido un libro tan profundo. Me sentí frustrada por el tiempo que le dediqué a esta lectura, realmente creo que necesito sentarme con este libro otras tantas veces.
Cabe preguntarse si en un principio las palabras primordiales eran dualidad o si en un principio no había ni Yo ni Tú, y al entrar al juego de la conciencia en este mundo, es que se forman las palabras primordiales. Para mí este es el real Big-Bang, cuando la Única palabra se divide en una palabra dual, que sigue siendo una, pero que en sí misma guarda individualidades entre dos seres en una relación. Yo diría que la relación entre el Yo-Tú es la gran fuerza de la vida, que no es una vida orgánica, sino una vida eterna y divina, es el amor.
Sabinne