Sobre este tema debo reconocer que mis conocimientos eran limitados (y aun lo son). Principalmente sobre la diferencia entre la postura occidental frente a la oriental en relación con la espiritualidad y la religión, el modo de vida. Sobre meditación había leído algunos autores como Baba Muktananda, Gurumayi Chidvilasananda, Swami Anantananda. Conocimientos adquiridos desde la propia experiencia con las prácticas espirituales de la Filosofía Siddha Yoga. En general mi papá tenía mucha curiosidad sobre estos temas y de él llegué a escuchar los primeros comentarios, pero fue en mi vida adulta que me interesé más por el tema y comencé a leer y a asistir a cursos de contemplación y meditación, a Yoga y otras prácticas espirituales.

Los temas principales que toca este maravilloso libro, son:


El dalismo; el Zen como una respuesta existencial; la creatividad; la indigencia espiritual (en lo personal el tema más fuerte para mí); la conciencia objetiva, el Ser como vivencia, el No-dos; el ojo interior; de corazón a corazón; el silencio; la paradoja; la demolición del yo y las etapas de conciencia.

Este libro ha sido una verdadera experiencia, un ir asimilando una verdad diferente, no tan desconocida, cercana pero intangible. Todo el libro habla con un enfoque de conciencia, es tal que es imposible negarlo. No podría estar más de acuerdo. Despertar a la conciencia es mi objetivo en la vida, y este libro gira en torno a eso, entra de lleno en eso. Y realmente es una repetición pero bien explicada de muchas cosas que he ido viviendo, leyendo y conociendo a través de las prácticas espirituales de Siddha Yoga, de lecturas, en terapia.

Todavía estoy asimilando la mayoría. Entendí todo desde la perspectiva con la que inicié y tomé el libro, pero después de leerlo, creo que estoy en una nueva postura y estoy rea-similando con otro corazón, otros ojos. Es como una segunda lectura después de una transformación que se dio a partir de la primera lectura.
Creo que el tema de demoler al yo es algo que me cuesta trabajo entender, quizás porque me rehúso a ello, porque sé que es un tema difícil para mi ego. El tema del No-dos también me parece difícil de asimilar, es como querer ver con las manos. Pero bueno, los ciegos llegan a ver con las manos, ¿porqué yo no?

Al comprender que somos seres holísticos y que hay otra forma de ver el mundo, de verme en el mundo, creo que me permitirá ser empática y tolerante. Ser compasiva. Creo que lo más importante es que me ayuda a no tener miedo, sino a tener fe. Definitivamente creo que para ser terapeuta se necesita el salto de fe, el abandono en un Ser superior, en un Ser interior, que es en realidad lo que guía en este mundo a cada ser humano. Cada ser humano tenemos la respuesta plantada en el interior, el terapeuta sólo es un acompañante, un facilitador, que le ayuda a la persona a encontrar sus propias respuestas. Por otro lado, creo que eso de romper con el ego es algo básico para ser un buen terapeuta, porque de antemano sé que yo no tengo todas las respuestas y que nadie tiene porqué sentir o pensar igual que yo; por otro lado, siento que al saber que soy parte del todo, entonces nada me separa de mi paciente, nada me separa de Dios tampoco, y por ende, esa unidad en algún momento me quitará el miedo. Creo que es cuestión también de humildad. No sé, este libro me pareció una experiencia de vida. Así que desde que afectó mi vida, afectará mi desenvolvimiento como terapeuta.

Lo que pasó conmigo en la aventura de esta lectura, fue un darme cuenta. Un darme cuenta de que todo lo que creía que hacía era suficiente, y no lo es en absoluto. Es simplemente un gran esfuerzo, pero no es el final del proceso ni mucho menos. Creo que estaba bien plantada en mi ego, en mi soberbia pensando que con la meditación yo iba un paso delante de todos. Realmente me doy cuenta que lo único que he hecho ha sido aferrarme de algo para seguir siendo niña. Bueno, entiendo que mi proceso lo ameritó en un punto, pero ahora que leo este libro maravilloso veo que ya es hora de seguir adelante, de seguir creciendo. De dejar atrás los “ritos” y de vivir.

Sí sentí un fuerte golpe en el ego, me dolió darme cuenta lo soberbia que soy y creo que es uno de mis más grandes defectos. Me da mucho miedo soltarme, saber que para crecer tengo que dejar que mi máscara se quiebre. Me pasó que había cosas que ya había leído, al principio iba como “palomeando” las cosas que ya “he hecho o experimentado”, y luego me fui dando cuenta que nada de eso me ha servido si lo único que busco es ser aceptada. Si lo único que quiero es cubrir mi necesidad de complacer a los demás. Me comencé a preguntar ¿porqué medito?¿porqué practico Siddha yoga? ¿porqué leo los libros de los swamis? ¿porqué gasto una fortuna en cursos de contemplación? Y la respuesta fue dura. Sí, en un principio buscaba con toda honestidad el camino, pero creo que me quedé en un punto dando vueltas y se me perdió el objetivo.
Me adormecí con lo bello de estar haciendo “lo correcto” y perdí de vista lo que realmente quiero, que es ser feliz.
Y este libro me ha ido haciendo despertar de ese letargo.

Este libro es una puerta a la conciencia, siempre que el lector abra su corazón. Para mí ha marcado mi vida y con este libro y muchos por venir, creo que esta maestría está valiendo la pena pues está, en efecto, transformando mi vida.

Sabinne

One Trackback/Pingback

  1. Por No tengo nada, soy parte de… « Sabinne’s Weblog el 14 Oct 2008 a las 10:44 pm

    [...] a la sección de Literatura Fondo&Forma que justamente habla de esto, me refiero al libro El Zen y nosotros. Nada es casualidad, yo sé que me tocó leer nuevamente esta lectura por que hay algo que me toca [...]

Escribe un comentario

*
*