Mientras más creo en mí misma, mejores son las recompensas. Y también funciona a la inversa, mientras más dudas tengo de mí misma, más difícil me es conseguir lo que quiero, incluso darme cuenta de lo que quiero. Reflexionando sobre la famosa “ley de la atracción” y después de haber visto el documental El secreto me pareció que hay muchas cosas ciertas ahí expuestas, pero dicho documental las enfoca hacia el “tener”. Para mí “tener” es una atadura, sobre todo cuando creo que necesito más y más cosas, incluso no tantas, pero una persona que conoce su poder interior sabe que no necesita tantas cosas para ser feliz.
Pensando en ello de momento no hice un hallazgo que me cambiara la vida como el documental plantea; el hallazgo lo hice al enfrentar el miedo. Lo que quiero decir es que el miedo es el principal enemigo del amor. Temer puede hacernos conformarnos con menos de lo que merecemos. Por temor podemos quedar atrapados en los límites, podemos dejar de andar el camino y querer echar raíces en la comodidad; por temor podemos dejar de soñar y de amar; podemos dejar de perdonar y de tener cercanía con otros seres humanos; podemos limitar nuestras relaciones interpersonales; podemos sentir ira y coraje; podemos encontrar cualquier cantidad de justificaciones para evitar crecer y aprender. ¿Cómo hacer para creer en uno mismo? ¿Cómo hacer para vencer el miedo?
Generalmente no creemos en nosotros mismos cuando nadie nos ha impulsado a ello desde niños, pero darnos cuenta es algo que sí podemos fomentar. Y es cuestión de impulsarnos hacia adelante cada vez más, si tememos a algo, justo debemos ir hacia ahí. Si temo hablar en público, puedo intentar hacerlo con frecuencia; si temo aceptar trabajo, puedo intentar no decir que no; si temo demostrar el afecto, puedo intentar comenzar a dar abrazos, a tocar en el hombro para dar apoyo, puedo dar una palabra de aliento. Puede darnos mucho miedo, pero eventualmente todo aquello que se practica deja de significar tanto esfuerzo.
Creer en uno mismo es aceptar que la fuerza creadora es sabia en mí; yo puedo honrar a esa fuerza creadora a través de la realización de mis metas, a través del flujo del amor en mi vida; y para que el amor fluya es importante quitar obstáculos, como el miedo. Terminó un año, es el cierre de un ciclo, es el momento ideal para hacer limpieza y sacar todo lo que no sirve, desecharlo y de esa manera hacer espacio para que entre algo nuevo y positivo. Repetir una frase no la vuelve real, si el corazón no interviene en ello, la fuerza creadora tampoco está presente, y para crear algo tiene que estar presente el amor. Y el amor está en medio del aprendizaje, a eso vinimos a este mundo, a aprender, a evolucionar, a amar. El ser humano ha otorgado mucho poder a la palabra, pero no a la palabra vacía, sino a aquella llena de creencia, de fe, y en algunos casos, de temor. Los hechizos, la oración, las declaraciones, los juicios, las palabras ofensivas, las palabras de amor. Podemos darle mucho poder a la palabra, y ese poder puede ser positivo o negativo, y es muy real. Cuando realmente las decimos de corazón, las palabras cambian nuestras vidas. A veces llevar un diario de frases positivas puede renovar nuestras creencias hacia lo luminoso, puede colocarnos en un lugar de paz, de sabiduría, de humildad, y puede ayudarnos a comprendernos un poco más desde el interior.
Es un buen momento para comenzar a creer en uno mismo, vencer miedos, uno a la vez. Siempre es buen momento para comenzar algo nuevo, para cambiar y adaptarnos a las nuevas circunstancias. Este año está lleno de aprendizaje y amor para todos, basta querer recibir ambas cosas.